
7:15 p.m. Sube las escaleras rumbo a su habitación en el piso 5 ½, un grito intenta escapar, se lleva la mano a la boca para contenerlo.
Dubita antes de entrar a la habitación, su mano se sujeta con fuerza al picaporte, sabe que, tras cerrar la puerta, ya no habrá punto de retorno alguno. Los goznes chillan, la puerta se cierra y desaparece en la oscuridad.
Ella se para en medio de la habitación, desorientada busca alguna ventana, algún resquicio que permita entrar algo de luz en aquella oscuridad. Araña con desesperación las paredes; nada, absolutamente nada, está en el centro mismo del ser.
8:00 p.m. No recuerda su propio nombre, lo olvidó tras entrar. Ahora, olvida palabra tras palabra y el mundo desaparece lentamente. Sentada en medio de la habitación, ve con desesperación como todo se esfuma, precedido por alguna palabra que va olvidando; aves ya extintas se extinguen nuevamente, minerales jamás hallados se evaporan, bestiezuelas desconocidas que retozan en parajes jamás antes explorados se esfuman y cientos de personas, cuyos nombres ella olvida, desaparecen sin dejar rastro; a nadie importa estas ausencias pues el inconsciente colectivo se va resquebrajando.
Al cabo de cinco siglos de creciente amnesia, que para nosotros no son más que el tiempo trascurrido entre un pestañeo, ella decide impedir el hundimiento de lo real. Con un viejo lápiz, escribe todas las palabras que puede recordar, sin orden o sentido predeterminado, todo por evitar que desaparezca la realidad.
Manía
Intersticio
Afasia
Ruina
Magnánimo
Yunque
Ojiva
Anima
Muerte
Turbación
Enigma
Llena las paredes con palabras, consigue recordar algunas que había olvidado. El lápiz se consume, encuentra un trozo de crayón y continua escribiendo, sin descanso, sin detenerse, no puede dejar que todo desaparezca.
Paredes, piso y techo son llenados con palabras, al principio las letras fueron grandes para poder verlas y no repetirlas, pero luego, al darse cuenta que se queda sin espacio, las escribe más pequeñas, rezando para no repetir las mismas palabras quitando espacio a algunas olvidadas. El espacio se acaba, comienza a escribir en su cuerpo, inventando formas de cómo alcanzar hasta el último espacio, no puede desperdiciar ni un solo rincón. Pero todo es en vano, se queda sin espacio, ella rompe a llorar.
En medio de su llanto, llegan los tres presbíteros del enigma, no tienen rostro, ojos en las palmas de las manos, sus cabezas ciñen coronas hechas con pequeños demonios atados entre si. Cada uno de ellos lleva un atuendo diferente, rojo, verde y lila; sus vestidura esconden la deformidad de sus enjutos cuerpos y los seres encerrados en sus entrañas recibiendo castigo. Llevan al cuello pieles humanas, trofeos de las cacerías en noches de aquelarres, de aquellos que olvidan las cinco letras o las confunden con cuatro anteriores.
Los seres la encuentran llorando en el piso, dos de ellos la levantan, mientras el otro prepara el altar para el sacrificio. Inician el ritual, ella es ungida y treinta veces crucificada. Se le enseña todo el contenido del libro sagrado de la eterna retórica, mientras los arciprestes le susurran antiguos conjuros.
Ella se levanta invocando el poder de las palabras ocultas, para generar un orden primigenio debe hacer caos. Crea versos sin sentido hechos con palabras y frases al azar, son conjuros que inventa para crear el nuevo conocimiento.
Exegeta níveo, horizonte interno
Bufido enredado, cántico cuatro
Gira, gira, apéndice sempiterno
Ojos queman, tizón humeante
Las calles lloran en los infiernos
Dios criatura en verano
Retoza en mi mano
Mi muerto amor en mayo y septiembre
Plateado, corona y desconocido
Nunca mío, no yo, monstruo silencioso
Lágrimas revientan, no aquí abandonado
Come silencio, grita dentro, yunque – alma
Thánatos lila, verde, rojo
Jamás frio, tocar, no jamás
Olvido danza, observa, calla
Ojo, pecho, sangran, grito, grito.
Adiós, sin oídos, sin boca
Verde observo, escribo arcoiris
No miras, olvido. Alma en ritual.
No construyes nada, melancolia.
Ahorcado canta, nadie mira. Pensé, no olvide.
No, barco. No, no. Verde mutismo
Bailan Verde y Corona, Plateado y Mala
Maya y No Presencia, no presencia y yo muero
Ojo del enigma en jardín
Martillo de las brujas deshojado
Entraña ave. Brincan, Maya y Mala
Heautontimorumenos, te detesto, te detesto
Sentada en la nada, dio su primer soplo de vida y parió un mundo, imperfecto y grotesco. Creó muchos universos, universos de bolsillo, otros en la palma de su mano, otros inconmensurables hasta para el pensamiento, otros breves como un suspiro, los más avanzados, los más primitivos, algunos incoherentes, otros totalmente imposibles por lo cual ni siquiera existieron ni fueron pensados.
Y el tiempo avanzó hasta detenerse y ella recitaba y creaba mundos sin descanso, buscando la combinación para crear lo real, una realidad que había olvidado, una combinación de palabras que ni siquiera sabía si recordaba. ¡Fiat lux! Grita a voz en cuello.
8:00 p.m. Todos en el edificio cenaban algún animal muerto, frito en aceite. Con la boca llena de cadáveres y observando aún la caja hipnótica – vomita mentiras, cuando se escuchó la risa estridente, seguramente sería la loca del 5 ½ que nadie sabe como se llama.
8:15 p.m. La risa continuaba y se convertía en un estertor. Un molesto señor Nova, con la camiseta manchada de mayonesa y con migajas de comida entre los dientes, baja apresuradamente al 5 ½, toca con determinación la puerta y al cabo de unos minutos lo hace con furor. Nadie responde, sólo se escuchan algunas voces dentro.
8:30 p.m. Un molesto señor Nova, junto a una aún más molesta Sra. Torres, giran y miran con terror que todas las paredes fueron garabateadas con miles de palabras y que ahora comenzaban a sangrar.
8:45 p.m. El señor Nova logra abrir el departamento del 5 1/2, el pasillo está lleno de los vecinos curiosos que bajaron alarmados al escuchar el llanto de bebés en todo el edificio. Durante unos segundos el rumor era incomprensible, nadie entendía al otro, todos abrían la boca y escapaban alimañas de todo tipo.
8:46 p.m. La habitación parece no tener final, todo es blanco e inmenso, sin arriba o abajo, izquierda ni derecha, a unos cuantos no-pasos de la no - puerta una silueta blanca ahorcada observa la regordeta y sudorosa cara del Sr. Nova y la expresión de pánico en sus ojos.
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