I
Amor y Odio
nacieron una tarde de septiembre. Para el universo, el parto supuso un espasmo
que retorció sus cimientos, ocasionando que el esfuerzo le dejase tan agotado
que sucumbió por un momento al esfuerzo, deteniendo su perpetuo movimiento por
un instante.
Nadie supo
nunca quienes fueron los progenitores de las dos criaturas, algunos especularon
que los padres eran Muerte y Tiempo, aunque ellos hasta el dia de hoy niegan esa
posible relación incestuosa.
Los dos
huérfanos eran idénticos entre sí, sin embargo, con el pasar del tiempo los
huérfanos irían marcando cada vez con mayor claridad sus caracteres tan
disimiles. De esta forma, llegó el día en que Odio decidió renegar de su
hermano y abandonarle. Amor, acongojado, buscó sin suerte por mucho tiempo al
hermano perdido, pero cuando casi había cejado en su empeño, pues suponía que
Odio estaba muerto, le encontró de casualidad sentado en el suelo mirando el
suelo ensimismado.
-
¡Odio,
hermano! ¡ He estado buscándote por tanto tiempo! ¡Mi corazón se regocija por
poder por fin hallarte! ¡Ea, querido hermano es hora de marchar a casa!
Odio, sumido
en sus pensamientos, volcó la cabeza al ver a su hermano y dijole irritado.
-
¡Con
que al fin apareces, estúpido soñador! ¡He
estado aguardándote por mucho tiempo! Tengo en mente un negocio y necesito que
me ayudes a realizarlo.
-
¿Y
cuál es esa idea que, amado hermano?
-
Pues
vamos a inventar un nuevo sentimiento que llene el alma de los mortales. ¡Ya he
pensado en todo!
Odio se
levantó con un pequeño salto y arrastró consigo a Amor, quien aún no comprendía
nada.
II
Odio y Amor
inauguraron un pequeño taller donde planeaban producir el nuevo sentimiento. A
falta de herramientas apropiadas tuvieron que diseñarlas; en esto Amor mostraba
mayor habilidad y paciencia que Odio, quien no podía esperar a que todo
estuviera listo para poder iniciar la producción.
Al cabo de
algunas semanas, Amor estaba preparado para iniciar la producción e hizo un diseño del nuevo sentimiento. Mientras
tanto, Odio se encargó – nadie sabe donde - de hallar la materia prima que serviría
para la producción. Los primeros intentos no tuvieron mucho éxito, pues a Amor
le costaba trabajar con la materia prima traída por Odio. Sin embargo, pronto
tuvieron la primera muestra y Odio estaba decidido a probarla cuanto antes.
Aquel
lector, cuya senectud se lo permita, recordará las características de aquel
sentimiento producido por Odio y Amor. Quien escribe, mero narrador sin la
experiencia ni las canas suficientes, lamentablemente sólo ha oído las
historias de algunos ancianos sobre aquel sentimiento producido por los dos
hermanos, del cual se dice que fue el sentimiento más grandioso experimentado
por cualquier mortal.
Sin
embargo, al poco tiempo los problemas comenzaron en el pequeño taller. Odio
increpaba al hermano por la demora para producir el sentimiento y le amenazó
con dejar de proveer la materia prima. Amor, intentando complacer a su hermano,
buscó algunos ayudantes a quienes ensenó con paciencia los rudimentos de su
oficio. Sin embargo, esto no fue
suficiente para Odio, quién a diario traía más ayudantes al taller para que
aprendan del oficio, pero ni aun así se sentía conforme.
Cierto día,
Odio llegó malhumorado al taller. No
saludo a nadie, ni siquiera a Amor y tiró la puerta de su despacho tras de sí.
Al cabo de una hora, salió sin decir palabra y se dirigió al depósito donde se
encerró por horas. Más tarde, salió con una sonrisa en la cara, llevando unos
planos en la mano. Llamó a Amor y le dijo:
-
Hermano,
el negocio marcha demasiado lento y tenemos que aumentar la producción si no
queremos quedarnos rezagados, necesitamos mecanizarnos. Vamos a echar a todos
esos inútiles que tienes por ayudantes y a sustituirlos por estas maquinas que
he diseñado. Caso contrario, nunca
podremos atender la creciente demanda.
Amor,
pensativo, contempló los planos sin entenderlos del todo. Los observó una y
otra vez y finalmente posó su mirada en la siniestra sonrisa de Odio.
-
Hermano,
la producción marcha bien. Los ayudantes trabajan con tesón y muchos de ellos
han adquirido maestría en el arte. Temo que si nos mecanizamos, como dices,
nuestra producción carezca de alma, pues no se hará con la paciencia y el cariño
con la que se viene haciendo hasta ahora.
Me opongo a que despidamos a los ayudantes.
Odio
escuchaba a Amor sin decir palabra, pero el rostro iba enrojeciéndosele de
furia. Arrugó los planos con ira y se dirigió a la puerta. Ya en el umbral se
dio la vuelta y dijo con rabia:
-
Debí
suponer que tu acostumbrada estupidez y falta de ambición haría fracasar
cualquier intento mío por mejorar el negocio. ¡Pues sea! ¡Quédate en tu
miserable taller con tus inútiles ayudantes! ¡Yo levantaré por mi cuenta una
fabrica donde produciré un mejor producto que el tuyo y que te sacará del
mercado! ¡Eso si, ni pienses que voy a dejarte usar mi materia prima! ¡Tendrás
que buscarte la tuya!
Dicho esto,
Odio salío del taller dando un portazo. Los ayudantes de Amor se quedaron
atónitos y contemplaban la congoja de su maestro quien, tras unos minutos de
quedarse en silencio mirando la puerta, se sentó en su banca preferida, tomó
sus herramientas y se puso a tallar mientras lloraba.
III
Paso poco tiempo hasta que el taller de Amor se
quedó sin la materia prima que odio proveía. Por este motivo, Amor tuvo que
buscar una nueva materia prima que fuese
parecida a la que usaba, pero los productos no eran iguales. Convencido de que
jamás podría igualar la calidad de la materia prima perdida, decidió finalmente
utilizar la que tenía a mano y crear un nuevo sentimiento, lo más parecido al
anterior. Llamó a este sentimiento amor.
El nuevo sentimiento se hizo pronto muy popular
entre los mortales y casi todos sin excepción pedían al taller de amor que les
fabricase uno. Sin embargo, pese a contar con varios ayudantes, la producción
del taller de Amor no siempre alcanzaba para atender a todas las solicitudes.
Por otro lado, pese a que los ayudantes de Amor
tenían mucha práctica en el oficio, sus productos jamás pudieron compararse con
los del maestro, lo cual hasta el día de hoy hace que algunos solicitantes obtengan
productos que no siempre encajan con sus especificaciones ni con sus
necesidades. Es por esto que continuamente escuchamos a quienes se quejan por
amores no correspondidos, por amores hirientes, por amores incompletos, por
amores frágiles que se rompen al menor embate, por amores perros…
Sólo aquellos quienes tienen la suerte de
recibir un producto hecho por el propio maestro Amor, no tienen la menor queja,
puesto que el sentimiento es producido con tal maestría que sólo puede causar
dicha, incluso escapando a la influencia de Muerte. Se dice por ahí, que
incluso la misma Muerte experimentó en carne propia el sentimiento hecho por el
maestro Amor.
1 comentarios:
Llego hasta aquí con la sana intención de darte la bienvenida a la web de El Cuentacuentos. Confío en que la larga espera no haya hecho que te olvides de nosotros (hemos cerrado por unos meses, muy a nuestro pesar, pero estamos de regreso).
Me gusta mucho como escribes y espero que te tengamos muy pronto participando con algún relato en nuestro maravilloso sitio.
Un besazo enorme.
Sidhe, hada de bienvenida.
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