Breve biografía de Paula Seistells
Desde su infancia,Paula mostró inclinación por las letras. Con tan sólo cuatro añosaprendió a leer, impulsada por su deseo de poder descifrar aquellossímbolos que contenían las historias que sus padres leían y queella escuchaba con solazamiento. De esta manera, la pequeña niñapronto leía por su cuenta y se convirtió en una lectora insaciable,leyendo todo lo que tuviese a su alcance.
Sus padres, amantes dela literatura clásica, fomentaron su intéres por la lectura. Deesta manera, Paula tuvo contacto desde temprano con clásicos comoDovstoyevsky o Stendhal.
El aprendizaje dediferentes idiomas – Paula fue políglota - le permitió leer amuchos autores en su propia lengua, aunque ella prefirió laslecturas en inglés y español – la madre era irlandesa y el padreespañol.
De acuerdo a algunosde sus biógrafos, Paula escribió “el jardín finito”, primerahistoria corta que se le atribuye, con tan solo ocho años, luego dehaber terminado la lectura de Gargantua y Pantagruel de Rabelais.
Otros estudios,sugieren que la atribución de esta obra es errónea por dos motivos:el abuso de los latinazgos (Paula utilizó con moderación el latína lo largo de su obra) y porque lejos de contener una retóricaelegante, se utiliza una jerigonza arcaizante, impropia del estilomoderno y puntual que caracterizaría su obra. De esta manera, estoscríticos (a los cuales llamaremos escuela de Lausanne) consideranque la primera obra de Paula fue en realidad “Las tentaciones deBronislaw” (otra obra atribuida) por las características en sucomposición, sintaxis y pensamiento social y político. Esta obra,concluyen estos académicos,habría sido escrita a sus 10 años y sepercibiría la influencia de Voltaire por su estilo desenfadado ysarcástico.
Empero, esta brevereseña, adelantándose a la futura publicación de un estudio másriguroso realizado en el marco del bicentenario del decimoctavoonomástico de la excelsa autora, pretende desmarcarse de ambastendencias y presentar al público los hallazgos recientes de unestudio interdisciplinar de los más importantes académicosexpertos en la literatura paulista.
De esta forma, esteimportante estudio sugiere que se considere a “Huelga en elhormiguero” como el primer trabajo de la genial autora, obra que enla actualidad se halla desatinadamente atribuida a un oscuro ymediocre escribidor – que no escritor – trasandino de quién sedice que tenía por costumbre robar ideas -cuando no escritos- aotros autores.
La citada obra,“Huelga en el hormiguero”, desde un enfoque antropomórfico –animista, es claro ejemplo de la influencia Goethiana y Huguiana dela autora (No olvidemos que Paula escribió un análisis crítico de“Los miserables” para una revista literaria francesa), así comode su admiración por el simbolismo sin fomar parte de estemovimiento que...(continua en la página 57)
I
Paulamece las piernas debajo de la mesa, aquél movimiento siempre leayudaba a relajarse para que la inspiración regrese, pero losúltimos tres días nada parecía lograr que vuelva a escribir.
Elcesto de la basura estaba lleno de papeles arrugados con ideas quecomenzó, pero que finalmente desechó por considerarlas triviales.La última hoja sobre el escritorio tenía escrito la frase “Laquinta puerta” desde hace varias horas, pero desde entonces nohabía podido escribir una letra más.
Untanto aburrida, tomó su silla y la colocó junto a la ventana. Habíacomenzado a llover hace ya varias horas, pero Paula estuvo tanensimismada que no se había percatado de ello.
Durantela mañana, había recibido una carta de su editor que de maneracortés le pedía que entregase su nuevo manuscrito a final de mes,caso contrario, la publicación tendría que posponerse hasta elsiguiente año. Ella sabía perfectamente que esto significaba enrealidad que perdería el contrato de publicación que con tantotrabajo había conseguido.
Paulahabía publicado ya un par de obras, logrando ambas una recepciónentre los lectores, pero que le habían generado alguna simpatíaentre los miembros del círculo de escritores y de los críticosliterarios. Sin embargo, Paula no estaba conforme y consideraba queaún estaba lejos de producir su mejor obra, la cual le haríaacreedora al respeto incondicional de lectores y críticos.
Suobsesión por obtener este reconocimiento en parte se debía a supadre, escritor de modesto éxito que había sido continuamentedesairado por el círculo de escritores, quienes en distintasocasiones le negaron la membresía. Este rechazo generó una obsesiónal padre de Paula quien hasta el último de sus días trató deescribir una obra que le abriese las puertas del hermético grupo deescritores.
Laobsesión de Paula no se reducía sólo al deseo de lograrreconocimiento sino que se fundaba en el profundo temor de quedar enel olvido. Desde niña, había quedado fascinada por aquellosescritos y sus autores que pese a escribir en remotos tiempos,seguían siendo comentados. Ante sus ojos, aquello era un signo deinmortalidad, pues parecían que en aquél instante – mientras leíasus escritos- los escritores estaban sentados a su lado leyéndole aloido. La obsesión por alcanzar esta inmortalidad, a través de lapalabra escrita, era entonces lo que le impulsaba a escribirincansablemente y buscar su obra maestra, como medio para escapar altan aterrado olvido.
Paula,de nuevo sentada ante la hoja de papel, presentía que su obra másimporttante estaba a punto de ser escrita, pero que se negaba amanifestarse por algún capricho de su musa. Era una sensaciónextraña, porque parecía que una idea estaba rondando su ser,buscando el momento idóneo para expresarse.
Desúbito, todo empezó a encajar y un par de palabras pronunciadascasi en voz alta fueron las que iniciaron la escritura: su obracumbre empezó a escribirse por si misma.
II
Cienaños han pasado ya desde la muerte de Paula. Su obra es ya unclásico de las letras y ha sido transcrito a diferentes lenguas yleído por hombres y mujeres de todas las edades.
Elconjunto de las obras de Paula empezó a merecer una crecienteatención de los académicos, quienes la analizaron desde diferentesperspectivas.
Losestudios sobre su obra se ampliaron en los siguientes cincuenta añosy pronto se formó una “sociedad paulisniana” cuyo objetivo eraestudiar la obra de Paula desde diferentes disciplinas para lograrasí un método de estudio autorreferencial. Los estudios actuales –decían sus fundadores- adolecían de un grave problema: habían sidohechos desde modelos explicativos ajenos a la obra paulista, por locual fracasaban al intentar explicarla en su magnitud. Por eso-añadian estos conspicuos personajes- a partir de ese momento todanueva explicación sobre la obra paulista tendría que hacerse con elúnico referente de los propios escritos paulistas.
Deesta manera, en los siguientes ciento treinta y nueve años –tiempo que duró la sociedad antes de que uno de sus ilustresmiembros desfalcara sus arcas- se publicaron miles de doctos tratadossobre las obras de Paula; algunos de ellos escritos con cierto tino,aunque la gran mayoría no eran sino sesudas y laberíntiscasinterpretaciones que dejaban al lector más confuso, pero con lacertidumbre de haber leído un docto tratado con contundentesverdades ontólogicas, halladas en algún oscuro capitulo – oincluso frase- de la obra paulista.
Aldiluirse la sociedad paulisniana, surgieron diferentes “escuelas”de análisis de la obra de Paula. Coíncidiendo con el nacimiento deestas escuelas, se halló el diario de Paula que sirvió paraimpulsar nuevos estudios sobre su obra. Se empezó así a relacionarsus experiencias, gustos, anécdotas y vida sentimental(en el diariose desarrollaban los tórridos romancesde Paula) como directo influjosobre la obra, aunque algunas tendencias dentro de las propiasescuelas negaban rotundamente la posibilidad de una relación causa –efecto entre lo psicológico y lo escrito. Aquellas voces disidentes arguían que la obra de Paula era reflejo de la realidad social,política, economica y cultural de la época e intentaban disminuirla trascendencia de lo individual sobre la obra, etiquetándola como“una variable más”. Éste sería el primer antecedente de lo quevendría.
III
Pasaronlos años y los estudios sobre las obras de Paula, en especial sobreel diario, se intensificaron hasta hacerse incluso minuciososestudios de los borrones y tachaduras: los eruditos estabanconvencidos de que estos habían sido hechos adrede por Paula, quienhabría querido transmitir más de lo percibido a simple vista.
Labúsqueda de esas “significaciones intrínsecas” en el diario dePaula (más tarde rebautizadas por el autor que acuñó el términocomo “axiomas tautológícos”) generó que dentro de una de lasescuelas paulistas surgiese una tendencia que consideraba el diariocomo un manuscríto esotérico, en el cual estaban codificados unaserie de principios trascendentales que podrían obtenerse a partirde la combinación y ordenación de todas las letras contenidas en eldiario.
Noes de extrañar entonces el revuelo que causó años más tarde eltratado del doctor Jerominias Bosckyj: “Paula ex machina: larestauración del Estado de bienestar desde la doctrina del sistemareto-praxis” donde se aseveraba que el diario, asi como algunas delas obras “juveniles” de Paula no eran de su autoría. Elilustrísimo doctor fue excomulgado de los círculos academicospaulistas y se le prohibió enseñar en el sistema educativo.
Tendríanque pasar muchos años antes que nuevos estudiosos paulistasretomasen las conclusiones del malogrado doctor para demostrar –esta vez de manera contundente – que al menos cinco escritos de la“etapa germinal” del conjunto de la obra paulista habían sidoatribuidos erróneamente. Aquellos estudios, sin embargo, no tuvieronel mismo éxito para demostrar la aprocrificidad del diario de Paula,por lo cual los siguientes estudios realizados se enfocaron ante todoa reivindicar la imagen de Bosckyj, cuya obra habría sido el puntode quiebre entre los estudios paulistas tradicionales y loscontemporáneos. Éste sería el segundo antecedente de lo quevendría.
IV
Losestudios de Paula eran para aquel entonces tan numerosos que prontono quedó palabra, coma o punto sobre el cual no se hubiese escritoalgún tratado. De esta manera, las nuevas interpretaciones sobre laobra de Paula comenzaron a buscar aquellos aspectos que la autora nohabía mencionado. Éste sería el último antecedente,
Conel correr de los años, los estudios sobre la obra de Paula lamencionaban cada vez menos y sólo eran autorreferenciales: loseruditos analizaban los tratados de sus adversarios y publicabansendos estudios donde los refutaban.
Pronto,esto se volvió la norma mas que la excepción y los sabios paulistasolvidaron por completo cual era su objeto de estudio inicial. Con losaños, la obra de Paula fue completamente olvidada.
Perodetengámonos en este punto, dejemos a los eruditos en sus doctaselucubraciones y volvamos a aquel preciso instante donde Paula seencuentra sentada escribiendo su obra cumbre.
Sentaday balanceando las piernas, Paula escribe con inusitado brio, puessabe que algo grandioso está ocurriendo en ese preciso instante.Sabe también que está a puntode alcanzar su deseo más anhelado:escapar del olvido.
Sinembargo, mientras Paula escribe, convencida que ha ganado la pulsetaal olvido, a su lado yace sentado el Olvido, invisible para sus ojosmortales. El Olvido, susurrándole palabras al oído o bien tomandola mano de Paula, ha decidido entretenerse con esta mortal y susansias de inmortalidad.
Paula,sin percatarse de la presencia de esta entidad celeste, redacta laúltima frase de su obra, ignorando que está siendo escrita para ser olvidada.

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