viernes, 12 de diciembre de 2014

Enciclopedia de animales fantásticos: Vicuña gigante


En los andes bolivianos, testigos eternos de tantas iniquidades, se encuentra un fabuloso
animal: la Vicugna Primum, conocida comúnmente como vicuña gigante de pelo dorado.
Este apacible animal puede fácilmente llegar a medir hasta 8 metros de altura y pesar alrededor de 1900 Kg. Por lo general son animales tímidos pero si se sienten amenazados pueden portarse agresivos y dar dentelladas que fácilmente trituran rocas. Por ello, aconsejamos a todo visitante que observe a estos fabulosos animales desde una distancia prudente.
Estos animales alcanzan velocidades de hasta 250 Km por hora y tienen gran flexibilidad debido a sus largas patas. El visitante seguramente caerá en cuenta que una Vicuña está corriendo pues el piso retumbará con tan solo un ligero galope.
Su lana es altamente codiciada por todo buen conocedor de alta costura, debido ante todo a una peculiar característica: cambia de color con tan solo frotarla. Esta particularidad ha provocado que los cazadores furtivos casi hayan aniquilado a este fascinante animal, hasta el punto de que ahora es una afortunada casualidad encontrar a uno de estos camélidos en su medio natural. El sabio explorador español Baltazar Mérida en su libro “Guía natural de las Américas” de 1820, contabilizó una población fácilmente mayor a 20 mil auquénidos. Para estos días, se cree que apenas viven 500 especímenes y menos de 50 en cautiverio.
Pese a su colosal tamaño, la vicuña gigante necesita reducidas cantidades de alimento y agua. Estudios recientes indican que esta habilidad se debe a una adaptación de este animal al páramo, a cuyas penosas condiciones ha sabido habituarse a lo largo de los siglos.
A diferencia de la mayoría de los animales, la Vicuña gigante es capaz de ver en colores. Los expertos aún no se ponen de acuerdo sobre esta habilidad, puesto que la puna no es precisamente un lugar que ofrezca una diversa gama de colores que exijan al noble bruto a usar este don. El naturalista austriaco Pofreck Richiden argumenta que esta habilidad compensa de alguna manera la miopía congénita de estos animales.
Quizás una de las más controvertidas teorías sobre la facultad de la Vicuña gigante es la del antropólogo y biólogo canadiense Joshua Flagg quien, luego de varios años recogiendo testimonios entre los aborígenes, propuso que la vicuña gigante puede ver en colores porque eso le permite ver pasado, presente y futuro al mismo tiempo. Algunos de los testimonios recogidos por Flagg indican que los autóctonos usualmente consultan con el animal antes de emprender cualquier tipo de transacción económica. También es usual que se le consulte en relación a asuntos sentimentales y también aquellas cuestiones que atañen a la comunidad. De hecho, las comunidades autóctonas suelen tomar a este animal como sagrado, rindiéndole pleitesía anualmente cada 13 de marzo.
Flagg, tras perder su rigurosidad y objetividad como científico, aseguró en artículos publicados en diversas gacetas que él  personalmente consultó al animal en reiteradas oportunidades sobre su futuro y sus vidas pasadas, las cuáles – según él – se remontaban al menos hasta el siglo XIII. Aseguraba también que las Vicuñas gigantes solían reunirse al anochecer para observar todas al unísono el cielo estrellado, mientras resolvían acertijos astronómicos mediante intrincadas formulaciones matemáticas, lo cual les habría permitido medir con un margen de error de 3% el tamaño del universo.
Pese a las disparatadas historias de Flagg que podemos atribuir a una compulsión por el embuste y a la perniciosa influencia del aborigen, la obligación ética y científica de quien redacta estas líneas se impone para refutar por completo las trápalas de Flagg.
Tras casi ocho meses de atenta observación a estos fabulosos animales, he podido observar todo menos cualquier de las aptitudes descritas por Flagg y sostenida insistentemente por los indígenas. Que no le quede duda al lector que la Vicugna Primum está menos interesada en la adivinación o en el resolver complejos problemas astronómicos que en rumiar tranquilamente durante todo el día.