martes, 13 de junio de 2017

Hasta siempre Chris Cornell


Dieciocho de mayo de 1996, Jim Carrey anunciaba a la banda invitada en Saturday Night Live, Soundgarden. El grupo interpretaría dos canciones de su nuevo disco, Pretty Noose sería la primera. Tras unos segundos fue evidente que la voz de Chris Cornell ya no era la misma; el alcohol y las drogas pasaban su factura. La presencia escénica del grupo era impresionante, aunque eso no ocultaba la tensión entre ellos: Cornell impidió que el característico sonido de la guitarra de Kim Thayil saliera en la nueva producción. El guitarrista tomó revancha en vivo, improvisó su solo ante el desconcierto de la banda que intentaba no perderse. Un año después, Soundgarden se disolvería.

De Soundgarden a Audioslave
En 1987 Soundgarden fue fichado por la mítica Sub Pop Records para grabar dos EPs: Screaming Life y FOPP. Luego publicaría Ultramega Ok (1988) y Louder than love (1989), cerrando así la etapa heavy del grupo que incluyó cambios en su alineación y la consagración de Cornell como el compositor principal. En 1990, la muerte de Andrew Wood, vocalista de Mother Love Bone, impulsaría a Cornell a formar Temple of the dog, homenaje fugaz, aunque de resultados invaluables: un disco homónimo que roza la perfección y la presentación de Eddie Vedder de Pearl Jam.
El año 1991 sería clave para el rock, pues Nirvana lanzó Nevermind, Pearl Jam su debut Ten y Soundgarden su Badmotorfinger, considerado su mejor álbum. Ya conocidos mundialmente, en 1994 publicarían Superunknown que los convirtió en íconos del rock alternativo. Sin embargo, la fama alcanzada no evitaría la ruptura luego de grabar Down on the upside (1996).
Cornell lanzó en 1999 Euphoria Morning, trabajo que presentaba a un compositor maduro, dispuesto a explorar nuevos sonidos. Sin embargo, su aventura solista tuvo que esperar, pues formó Audioslave con miembros de Rage against the machine. Nadie sabía que esperar de aquella reunión de artistas tan disímiles, además Cornell tenía la voz mucho más resentida en aquel entonces, pero la banda se convirtió en una de las más importantes de inicios del siglo XXI con solo tres álbumes: Audioslave (2002), Out of exile (2005) y Revelations (2006). Para desconsuelo de sus seguidores, el grupo se disolvió tan repentinamente como surgió.
Tras Audioslave, Cornell continuó su carrera solista. Seguirían Carry on (2007) y el excelente acústico Songbook (2011), aunque también un traspié musical llamado Scream (2009), un puñado de insufribles canciones pop electrónicas sin identidad. El único mérito de aquel batacazo artístico y comercial fue que abonó el terreno para el regreso de Soundgarden.

Los últimos años

El retorno de Soundgarden al ruedo fue precedido por un disco en vivo titulado Live on I-5 (2011) y consolidado al año siguiente con King animal, notable esfuerzo por recuperar el sonido de la época de Superunknown. Cornell no abandonó su carrera solista y lanzó Higher truth en 2015, además de reunir a Temple of the dog para celebrar sus 25 años. En tanto, el proceso de composición de un nuevo disco de Soundgarden siguió su curso y los rumores sobre una reunión de Audioslave calentaban el aire. Sin embargo, todo terminó trágicamente el dieciocho de mayo 2017 con su repentino suicidio. Según su esposa, sus últimas palabras al teléfono antes de cortar la comunicación fueron “estoy cansado”.
El segundo tema interpretado en 1996 en Saturday Night Live fue Burden in my hand. Cornell cantó con pasión inusitada, en especial la última estrofa: I lost my head again. Would you cry for me? (Perdí mi cabeza otra vez ¿Llorarás por mí?). Esto ocurrió hace veintiún años, también un dieciocho de mayo. Chris Cornell, voz de una generación -mi generación-, partió intempestivamente dejándonos un asombroso legado musical. Como admirador, después de tantos años en que tus canciones han sido parte de mi vida, solo puedo decirte: gracias por regalarnos tu música. Y sí, lloramos por ti, pues como tú mismo decías: “No one sings like you anymore”. Hasta siempre, Chris.

(Publicado en suplemento Brújula de Periódico El Deber. Sabado 10 de junio de 2017)